INTRODUCCIÓN
Sabía leer. Fue el descubrimiento más importante de toda su vida. Era poseedor del antídoto contra el ponzoñoso veneno de la vejez. (…)
Al leer acerca de ciudades llamadas París, Londres o Ginebra, tenía que realizar un enorme esfuerzo de concentración para imaginárselas. Una sola vez visitó una ciudad grande, Ibarra. (...) Esa era su mayor referencia del mundo, y al leer las tramas acontecidas en ciudades de nombre lejanos y serios como Praga o Barcelona, se le antojaba que Ibarra, por su nombre, no era una ciudad apta para amores inmensos.
(Fragmentos de “Un viejo que leía novelas de amor“ del escritor chileno Luis Sepúlveda).
El protagonista y apasionado lector de novelas de este relato -Antonio José Bolívar Proaño- nos ofrece una buena demostración del placer de la lectura y de su poder para transportarnos a nuevas realidades, pero también de la dificultad de comprender unos lugares y unas costumbres desconocidos, y de la facilidad para sacar conclusiones falsas basadas en las referencias de nuestro propio mundo.
Para puedas viajar a otros mundos como el protagonista de este relato te proponemos que resuelvas una serie de preguntas acerca de tus compañeros y sus países de origen.